1. Viñeta ruta 4: LA CARAVACA NOBILIARIA, CONVENTUAL Y MISTICA. RECORRIDO FUNDAMENTAL

                    EL RENACIMIENTO Y EL BARROCO


Duración: 1 día para poder ver  y valorar lo visto.


Superado el temor al Islam con la toma de Granada por los Reyes Católicos, desaparece la frontera, y Caravaca inicia una época de auge Socio-cultural y arquitectónico con claras motivaciones religioso espirituales en torno a la Vera Cruz de Caravaca,  a la que había crecido la devoción, iniciándose las peregrinaciones para adorarla y ganar sus favores. La población crece, y el Barrio Medieval "se abre" construyéndose edificios extramuros del recinto fortificado. Los nobles e hidalgos levantan sus casas blasonadas y numerosas Ordenes Religiosas se asientan en la localidad. Los grandes Santos Místicos españoles  ( San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús) fundan conventos en Caravaca, y la población experimenta un rico florecimiento que la llevará hasta finales del siglo XVIII. Invitar al viajero a que recorra estos siglos de historia reviviéndola con el testimonio de los edificios y el contenido de los mismos, en cuyas calles se mezclan los edificios del renacimiento que se conservaron junto a los que se levantaron en el posterior Barroco. Para ayudarle al viajero procuraremos darle referencias de cada cosa que tenga a su paso. Les proponemos una recorrido que denominaremos fundamental, y un segundo que llamaremos complementario del primero.

RECORRIDO FUNDAMENTAL

La expansión urbanística antes mencionada se inicia aprovechando los caminos de salida de la fortaleza, de lo que fu
e la antigua Puerta de Santa Ana, en donde se inicia la cuesta de subida hacia el Castillo, y cuyos últimos restos se demolieron en 1801 según la placa que reza en la pared. Surgen así (principalmente) lo que hoy conocemos como Calle Mayor, Puentecilla y de las Monjas, donde se construyen diversas casas nobiliarias. Y se ubican diversos conventos  religiosos en nuevos edificios. Iniciaremos nuestro recorrido partiendo de la

Plaza del Arco: Conserva su sabor dicha plaza con la mayor parte de los edificios (salvo el edificio que en los 70 se construyó sobre lo que fue la casa-palacio del Conde de Balazote, y que pertenecía a la familia Mora y como tal estaba blasona sobre el dintel de la puerta de entrada). Antes de dirigirnos al Ayuntamiento, el monumento al moro y al cristiano del escultor Pi Belda llama la atención del viajero. En esta tierra de frontera vemos a un cristiano que con los brazos sobre su mandoble asiente que esta es su tierra mientras que el musulmán tiene la actitud del vencido que se marcha. La obra, es de broce fundido, y su colocación sobre pedestal de mármol de la zona, ayuda a transmitir el sentido del magnífico grupo escultórico. Es un punto muy apreciado por los visitantes para llevar una foto de recuerdo posando al pie del monumento.


El Ayuntamiento de la localidad es un edificio que data del  S. XVIII. Se acordó su construcción en 1737, y se firmó el contrato para su ejecución en 1739. Es obra de Jaime Bort en gran parte de su trazado original, que luego modificarían  Fray Juan de Santa Teresa y Juan García Galán posteriores responsables de las obras, donde se decidió suprimir la torre que debería tener el edifico para albergar un reloj que nunca se llegó a construir.  Se finalizaron las obras principales en 1762, después de muchas interrupciones y avatares, celebrándose la primera sesión en su sala el 3 Enero de 1763. En dicha sala, donde hoy día se siguen celebrando sus plenos, podemos observan un enorme óleo sobre lienzo, copia de buena factura
del original del Museo del Prado, que tiene por tema el testamento de la Reina Isabel La Católica. Dicha sala tiene tres grandes puertas que dan acceso al balcón corrido por toda la fachada con baranda de forja de la época. A la altura del tercer piso se observa el escudo de la ciudad. La puerta principal al Ayuntamiento es la de la izquierda, que nos permite acceder al segundo piso del inmueble. La de la derecha nos lleva a distintos servicios del mismo. En medio vemos que la piedra forma una amplio arco de sillería que es el paso de la calle para conectar la plaza con la calle Puentecilla, paso obligado de peatones y vehículos. Por último el edificio de la izquierda de grandes cristaleras se conoce como El almudí. Nació para el uso que tenían los inmuebles que recibían el  nombre de almudí o alhóndiga. Era almacén de compra-venta de grano. Se construyó después del resto, y se concluyó en 1807 como reza en la lápida que hay bajo la ventana de la tercera planta. Actualmente, alberga dependencias municipales. Todo el conjunto sufrió una fuerte rehabilitación de 1988 a principios de los noventa, respetándose las características esenciales.                                   

Junto al ayuntamiento, mirando su fachada principal a la derecha se encuentra la casa que alberga el Circulo Mercantil. Es la sociedad que desde principio de siglo reunió a las dos sociedades socio-culturales y recreativas de la localidad. En su interior existen billares, sala de lectura, de juegos, servicio de bar, etc...         


Continuamos nuestro paseo, y cruzando el arco llegamos a la calle Puentecilla. A la izquierda el Hostal Residencial Victoria, un establecimiento con solera de años hoy cerrado, y más adelante en su lado contrario el que hasta hace poco fuera Colegio y Convento de la las Hermanas de Nuestra Srª de la Consolación, quienes han construido un nuevo edificio en la zona de expansión urbana de la localidad. Continuamos en línea recta paseando y vemos la casa que fuera de Dª Matilde Ródenas, cuyo escudos de armas son de las familias Lucas-Luján y Mata-Monteagudo. Continuamos el paseo dejando la Gran Vía a la derecha siguiendo por la calle Puentecilla que era el antiguo camino Real de Murcia. Llama nuestro interés la casa que tiene su escudo haciendo esquina en mármol negro y de más de dos metros de altura en el margen derecho. El espectacular escudo es de las familias Villalobos y Gadea, posteriormente la casa que fue cuartel de la Guardia Civil, y durante la mayor parte del S XX fue de Dº Higinio Carrascal, industrial de la localidad. Recientemente se han construido viviendas y mas recientemente, en las bodegas de la casa y bajos se ha instalado el Museo Carrilero. Accediendo al inmueble podemos ver, además del museo, los "revolcones" que existían y que se han reproducido en el portal y el interesante cuadro de escalera que se ha mantenido donde aparecen dos escudos heráldicos en mármol rojo uno de cada uno de las familias antes mencionadas, sobre los capiteles de las columnas, que al quedar ocultas por los nuevos muros se han reproducido en la pared.


Si se tiene hambre y la hora es adecuada, frente a la casa descrita, el viajero puede acceder al horno del "Chato" panadero de la localidad para comer un panecillo de pan caliente, que le deberá pedir abierto en dos y preparado con aceite y sal. Delicioso.

    Más adelante, frente a la confluencia con la calle Adanes esta la casa que fuera del Conde de Clavijo, blasonada, en el escudo se ven las armas de la familia Sanchez-Sahajosa Alvarez-Gallego. Si continuamos, al final de la calle podremos ver la "Fuente de las caballerías", donde en otro tiempo las gentes que accedían a la población podían parar a fin de que "las caballerias" pudieran beber agua y descansar después del viaje. El agua no es potable para consumo humano.

    Desde allí nos iremos a la Corredera o Glorieta por la nueva y populosa C/Gran Vía (su trazado es del año 1920), disfrutando de su numeroso comercio y gran actividad, para buscar la Avda. Maruja Garrido (debe su nombre a la artista natural de Caravaca) y de allí a la Plaza de San Juan de la Cruz, C/Corredera y Plaza del Templete punto de partida.


Al iniciar el viajero el recorrido en la Plaza del Templete-Bañadero debe mirar hacia las tres calles que bajan con marcado desnivel a la plaza. A la izquierda, debidamente identificada mediante lápida de mármol en su fachada podemos ver la casa donde habitó San Juan de la Cruz en sus numerosas visitas a la localidad para la fundación del convento de los  Carmelitas Descalzos, mientras se procedía a su construcción muy cerca de allí. En la misma plaza destaca el monumento que con forma de Templete se levanta con indudable belleza. Se conoce por ese nombre, el de Templete, o por el del "El Bañadero", en clara alusión al rito que cada año, como eje central de las fiestas de la Cruz de Caravaca se celebra en su interior el 3 de Mayo por la tarde que se viene repitiendo durante más de seiscientos años.(Ver apartado de Fiestas de Moros, Cristianos y Caballos del vino en Honor a la Stma. y Vera Cruz de Caravaca). Si es cierto que en esa fecha no existía el monumento que hoy vemos. Antes (S XVI) debió existir una Cruz de Piedra junto al riachuelo. (Las aguas que por aquí pasan provienen de las cercanas Fuentes del Marqués. Ver ruta 6). En el S. XVII se habilitó una pequeña capilla y en XVIII se construyó lo que el viajero hoy ve que se mantiene, sin que en su conjunto principal haya sufrido grandes cambios tras la la última rehabilitación se inicio en Agosto de 2.001, y afectó principalmente al solado del mismo deteriorado por el agua de la fuente.
Junto a él se ubicaba el Camino Real de Granada, Huéscar o Lorca, como se denominó según la época. La obra es del arquitecto  José López, y se inició en 1.762, concluyéndose definitivamente en 1.801. Su estilo es de un barroco final, rozando en algunos detalles el neoclasicismo. De planta exagonal inscrita en una circunferencia, se distinguen en su construcción cuatro cuerpos:  El podium, en que se apoya el edificio y del que sobresalen los pilares. Se accede por las escalinatas. El cuerpo principal, que cierra el espacio y configura el monumento en sí. La cúpula sobre tambor, cuya cubierta es de teja árabe. Por último  la linterna dotada de seis vanos. Sus seis columnas fueron realizadas en jaspes negros y calizas rosados de la comarca, siendo el último monumento de este estilo construido en la localidad. El escudo que aparece es el de  España en el reinado de Carlos III, quien contribuyó a la construcción del edificio. Nunca obtuvo el edificio la teja vidriada con que se concibió  en el proyecto original, limitándose  a recibir la típica teja de barro de la zona, mucho mas económica.


Tras el Templete, si lo vemos desde su entrada principal, está la actual Casa de la Cultura de la ciudad. Este inmueble fue sede del Convento que la Orden de los Jerónimos tuvo en la localidad. Sobre la puerta de lo que fue la portería del Convento vemos un escudo de piedra de la Orden (Calle de los Ciruelos). En su fachada principal actual, de estilo neoclásico, vemos los escudos heráldicos de las familias Sebastián de Erice (quienes vendieron el inmueble al ayuntamiento años atrás) y de O`Shea Musso Hurtado de Corcuera Melgarejo. Llama la atención que este último escudo tiene por cimera un cisne en vez de un yelmo como es propio de la heráldica Española. El cisne lo es de la Irlandesa, de donde proviene el apellido O`Shea.

Tomamos la calle Corredera y a la izquierda se debe visitar la Iglesia Parroquial de la Purísma Concepción. En su exterior modesto, destaca la obra de la Torre conocida con el nombre de "los pastores", por servir de punto de referencia a quienes salían cada día al campo con los rebaños para su regreso. Consta de cuatro cuerpos, tres de sillería y el cuarto que remata con ladrillo macizo. Junto a la iglesia, estuvo el hospital-asilo de San Juan de Letrán, regentado por la cofradía de ese mismo nombre (El asilo se trasladó con magníficas instalaciones al Camino de Mayrena y está atendido por la Congregación de las Hermanitas de los Desamparados). Del interior de la parroquia destaca considerablemente el artesonado mudejar, uno de los mejores del sureste español, y que apoya su estructura en seis columnas dóricas embutidas en la pared de la única nave del templo, sobre las cuales cruzan los respectivos arcos de medio punto en piedra donde cargan las vigas de madera del fenomenal artesonado, cuya rica  policromía hoy se puede admirar en todos sus matices por la reciente rehabilitación. El conjunto del artesonado de madera se complementaba con el suelo de la iglesia que era de este mismo material hasta que se sustituyó por uno de piedra que permaneció hasta la restauración acabada en 2008, que le ha devuelto su suelo de madera y el esplendor al conjunto. La nave de la iglesia  se abre en dos pequeñas capillas a modo de crucero en  el cuerpo anterior de la iglesia, una de ellas con un pequeña y preciosa linterna cuya piedra ha sido ricamente trabajada y merece su contemplación junto al resto de la bóveda de la capilla. Su presbiterio se ve adornado por un retablo de madera y dos ángeles que sujetan lámparas, ambos de estilo barroco. Posee la parroquia un rico patrimonio pictórico que no se muestra por el mal estado de la mayoría de sus obras.

Continuando el paseo por la Corredera, al lado contrario,  tenemos el Monasterio de Nuestra Srª del Carmen. Fundado por San Juan de la Cruz en 1.586. Cuenta con Iglesia de planta de cruz latina. Su interior está muy transformado ya que el mismo sufrió dos expulsiones de sus moradores en la desamortización de Mendizabal, y en la I República. Así el edificio fue cuartel, posada, almazara... Aunque no goce de grandes obras artísticas, si goza de una gran relación entre la Orden religiosa y los vecinos de Caravaca de la Cruz, que han tenido siempre un gran aprecio por los Carmelitas. Superados los periodos de abandono de los religiosos, el Convento fue colegio de niños, denominado "Jesús de Praga". Y en los clubes de jóvenes del mismo  participó activamente la adolescencia de  Caravaca hasta los años 70-80 del siglo XX. Curioso será ver los dos relojes de Sol que hay uno en su fachada sur, y otro en el claustro. Se conserva también la celda donde tradicionalmente habitó San Juan de La Cruz una vez que fue terminado el Monasterio en algunas, de las al menos, siete visitas probadas documentalmente que realizó a Caravaca. Cuenta también el convento con una zona fácilmente visible desde la calle Corredera. Es la zona de la  por fin acabada capilla de Santa Teresa, tras varios siglos en que permaneció con sus muros a medio levantar. En el patio que le precede y a la sombra de un gran árbol está la Cripta que sirvió durante siglos de enterramiento de los frailes fallecidos en la comunidad. Actualmente en la fachada de la iglesia, vemos dos escudos heráldicos que pertenecen a las familias De Mora y Monreal Chacón. En su interior, en la capilla de San Cayetano está también el escudo de los Torrecilla del Puerto. Familias estas que contribuyeron decididamente con el monasterio. Con gran alegría han vivido los caravaqueños la última restauración que ha llevado a cabo la Orden religiosa de todo el convento, dotándolo con todas las comodidades y creando en su interior una hospedería que goza de mucha vida y visitantes. Al fin y al cabo, habitar donde lo hizo el gran místico San Juan de la Cruz siempre será una experiencia para recordar.

Continuamos nuestro recorrido hasta la plaza de San Juan de la Cruz, al final de la Corredera. Presidida por la magnífica estatua que representa al Santo que le da nombre, esta obra en bronce fundido del escultor Rafael Pí Belda nos muestra en bronce a San Juan de la Cruz en una actitud de caminante o peregrino. Desde la plaza contemplamos la casa que con fachada barroca cuenta con escudos blasonados  de la familia Avellaneda (¿?) y Navarro Galindo hoy con propietario distinto. Continuamos por la C/ Maruja Garrido en sentido contrario por donde vinimos hasta llegar a la altura de la C/Santísimo (a la izquierda) tomándola para llegar a la C/Rafael Tejeo, donde continuamos el recorrido. Allí vemos la que se conoce popularmente como "Casa de la Virgen", de época barroca. La hornacina de su fachada que con la imagen de la Virgen en su interior, nos informa que se conceden indulgencias a quienes recen frente a ella. Dentro de la casa y pintado sobre la pared están los escudos de las familias Fernandez de Córdoba, Robles Miñarro-Guevara y Tomas de Abellán,  Quesada y de Martinez Robles.  La casa ha sido hasta hace pocos años de los herederos del Ilmo. Sr. Conde de Santa Ana de las Torres, y mandó construirla  Dº Andrés Orozco de Quesada, Regidor Perpetuo de Caravaca.


Continuamos nuestro recorrido y nos llama la atención la “casa del torreón” de fachada de sillería que es propiedad de la familia Martinez-Carrasco, cuyo mirador y fachada contigua ha sido restaurada en 2009. En el otro la do de la calle, unos metros más adelante vemos "Calzados Mané" que lleva más de un siglo establecida en la localidad. Frente a la “zapatería” nos encontramos con una de las casas de más bella factura. La casa del Marqués de San Mamés. Es la que mandara construir en el S.VIII, y por tanto barroca, Dº Juan Carlos Samaniego Jaca Carreño Mora y Gadea, Marqués de San Mamés. Posteriormente fue de Dº Angel Blanc y Perera. En su interior podemos ver los cuatro escudos de armas de quien la mandó construir. Su cuadro de escalera en mármol blanco es de destacar. Al igual que su fachada, de ladrillo cocido y mampostería, a la que se abren un total de seis balcones con una rejería realizada en hierro forjado más que destacable, sobre todo en la primera planta, y en ella la de su balcón central. En la  planta baja, destacamos las tres puertas de acceso, todas ellas enmarcadas en mármol coralito tallado, con mayor trabajo en la puerta central por ser la principal. La casa además fue lugar del nacimiento de Rafael Tegeo (quien da nombre a la calle), pintor local de ese mismo nombre, pues su padre era el administrador del Marqués de San Mamés .


Junto a la casa ya comentada está otra no menos emblemática. Es la "Casa de la Encomienda" o "la Tercia"  como se le conoce popularmente. El inmueble blasonado con el escudo de la Orden de Santiago fue sede de la misma y en ella se recogían los tributos de la encomienda. De grandes dimensiones , se encuentra derruida parcialmente, conservándose la primera crujía de la construcción, fachada incluida.


Seguimos nuestro paseo para llegar hasta el Convento de los Jesuitas, en el margen derecho de la calle y una vez que se pasa la "cuesta de la Plaza", que consituyó uno de los accesos de la ciudad en época anterior. Es un edificio impresionante. Posiblemente el de mayor superficie construida de la localidad incluidos los modernos. Hasta hace pocas fechas y como consecuencia de la desamortización de Mendizabal (S XVIII) estaba en manos privados, habiéndose destinado su uso a intereses particulares. Numerosos intentos reciente culminaron con la adquisición de la iglesia  del inmueble y dependencias anexas por la administración para la recuperación de la misma, dotándola de un uso más acorde con la categoría del edificio. La rehabilitación de la iglesia del convento se hizo a cargo del Plan de Dinamización Turística que Misterio de Economía firmó con el Ayuntamiento de la localidad y estuvo listo para el Año Santo de 2003, albergando la impresionante exposición “La ciudad en lo alto”, una magnífica muestra de la Vera Cruz a lo largo de los siglos y las artes. Fue el convento el segundo que habitó esta Orden en Caravaca, de pretensiones mucho mayor que el primero y se acabó hacia 1.614 sin que pueda darse como exacta esta fecha. Se fundó como Colegio y constaba de Iglesia, claustro, y numerosas dependencias. La iglesia, constituye un gran espacio formado por su estructura de mampostería y ladrillo con pilastras y arcos  fajones de sillería. Tiene una sola nave, con capillas laterales. La cúpula, posee una linterna con abertura de iluminación y se remata con pechinas decoradas, que permanecieron ocultas tras el humo y el hollín. En su presbiterio estaba el expositor que actualmente se encuentra en la Parroquia del Salvador (ver más adelante). El resto del ajuar de la iglesia se distribuyó entre otras iglesias y particulares tras el abandono de los bienes por la Orden religiosa a consecuencia de la desamortización ya mencionada. Tiene la iglesia cripta para el enterramiento de los jesuitas fallecidos. El viajero puede acceder a alguno de los comercios abiertos en  parte de sus dependencias desde cuyas ventanas se ve el claustro que, aunque oculto por numerosos añadidos, deja entrever la sobriedad del mismo, y la fábrica de piedra con la que se realizó. Actualmente el resto de el edificio al margen de la iglesia alberga locales de copas de buen gusto, bares y viviendas.

A pocos metros avanzando nos encontramos con el Monasterio de San José o Convento de las Carmelitas Descalzas. Es la otra fundación de los Santos Místicos que existe en Caravaca. Anterior a la hecha por San Juan de la Cruz, está se fundó directamente por Santa Teresa de Jesús en 1.576, quien no llegó a estar en la ciudad, pues cuando se dirigía a ella cayó gravemente enferma, pero sí se conserva algo de su correspondencia así como una reliquia.
La primera priora fue Ana de San Alberto, contemporánea, compañera de orden y gran amiga de Santa Teresa de Jesús, quien la envió para hacerse cargo de la nueva fundación, y a quien la Santa tenía en gran estima por sus grandes cualidades como reconoce en sus epístolas y escritos. Consta de iglesia y convento. La iglesia sustituyó a la pequeña ermita dedicada a San José que ya existía. Es del Siglo XVIII y su estilo un barroco rococó. Siendo de pequeñas dimensiones sorprende la gran belleza el conjunto (necesitado de una restauración de las pinturas que le devolvieran su esplendor original). El retablo mayor, acorde con el conjunto está dorado entero, y además cuenta con los retablos de San Juan de la Cruz, Santa Teresita, y Santa Teresa. Todos ellos de los s. XVII y XVIII. Conserva la iglesia dos piezas originales. El presbiterio (S XVIII) y el órgano musical que se conserva en perfecto estado, lo que le convierte en una de las mejoras piezas de este tipo de sureste español.  Es de 1789 y fue construido por el Oriholano Miguel Alcarria. Consta de 48 teclas y costó en la época 15.600 reales (sin contar la caja que lo contiene).

Al convento del Monasterio se entra por la puerta que posee a unos metros de distancia de la de la Iglesia. Allí se observa el torno obligado en los conventos de clausura y la campana a modo de timbre. En su interior las madres carmelitas habitaban con un patrimonio histórico artístico y religioso acumulado en los casi cuatro siglos, entre lo que destacan: una talla de San José y el Niño, que según tradición documentada fue regalo de santa Teresa al Convento (tras restaurarla es una las tallas que integran las exposición “Huellas” de la Catedral de Murcia), así como otra de la Virgen del Carmen que se encuentra con más de una intervención lo que le hace que no conserve su calidad inicial. También poseen una pareja de evangelistas tallados: San Marcos y San Juan. Una de las mejores piezas es una tabla de marfil perteneciente al gotico francés del primer tercio del s. XIV, siendo originariamente  una de las partes del tríptico que debió formar en su día. También de destacar es el Cristo de marfil sobre crucifijo de ébano y punteros de plata. Así mismo cuenta con una carta con la firma de San Juan de la Cruz dirigidas al convento y de un velo de Santa Teresa de Jesús. Lástima que las madres carmelitas decidieran vender el inmueble y abandonar la ciudad tras casi cuatrocientos años de permanencia alegando buscar climas más benignos, causando la tristeza entre los caravaqueños quienes quisieron evitar esta perdida propiciada por las últimas religiosas que lo habitaron.

Continuamos nuestro paseo por la Calle Mayor, que así se denomina a la que comienza a partir del Convento de los Jesuitas con dirección hacia la Parroquia del Salvador. Antes un datos más, podrá ver, en la otra esquina de la calle El Pilar con la Calle Mayor, la casa blasonada con escudo de la familia  Monreal Chacón y Mateos, aunque en la actualidad la habita otra familia. De allí en la calle el Pilar a unos 10 metros está también la casa blasonada de la familia Marín Pérez de Atienza.

Pero el viajero deberá volver a la Calle Mayor y dirigirse a la Iglesia Parroquial del Salvador conocida también como Iglesia Mayor. Edificada en el S XVI (1534-1600) fue y es sede de la Vicaría de la zona. Siglos atrás había dos Vicarios, uno de la Orden de Santiago y otro del Obispado, lo que provocó rivalidades que dirimió la Santa Inquisición, al final la Orden de Santiago impuso su Vicario sobre el Obispado hasta la desaparición de la Orden en el S. XIX, en que se restauró  el del Obispado. Constructivamente hablando, de la iglesia quedó un tercio sin edificar, observándose claramente el remate precipitado de las obras, dándonos cuenta de la gran obra que se pretendió construir según el proyecto original, observando la calidad de lo existente. Se edificó sobre el solar que ocupaba el antiguo hospital Templario de peregrinos, en una de  las puertas de la muralla medieval, concretamente la de Santa Ana. Debió tener en planos dos portadas: la principal que nunca se inició por estar en la fase de la obra inacabada, y por la que accedemos hoy, que se acabó en 1.856. Dicha portada alberga los escudos de Caravaca y de la Orden de Santiago a sendos lados de la imagen del Salvador. Bajo estos, veneras santiaguistas con cruces de Santiago y en medio la Vera Cruz de Caravaca, enmarcada en pergamino. Junto a la fachada, completa la ornamentación de la fachada sur del edificio un corredor porticado rematado en su lado exterior con arcos y columnas que fuera destapado en

la restauración de los años 70 del s. XX.

La distribución de la misma es de tres naves paralelas que forman bóvedas vaídas con nervaduras de distinta complicación en su trazado. Cuatro impresionantes columnas jónicas, de casi dos metros de diámetro, se encargan de sostener las bóvedas a considerable altura, lo que le dan al conjunto un espacio volumétrico que sorprende al visitante. Alrededor de las tres naves, se disponen una serie de capillas. La mayor alberga el retablo barroco obra de José Sáez y que llegó hasta allí en 1.876, procedente de la desamortizada Iglesia de los Jesuitas (Ver más atrás). En él está la imagen titular que da nombre a la Iglesia. A los lados del Altar Mayor hay sendos retablos barrocos al frente de las dos naves laterales en las que se abren  una serie de capillas que por su historia y ornamentación se deben observar pausadamente. Estas siete capillas (la octava del perímetro es el espacio de acceso al templo) fueron adquiridas por varias familias nobles de la localidad  quienes las destinaron a panteones, colaborando de esta manera económicamente con la construcción del edificio. Así se pueden ver los escudos de armas de las familias Mora, Melgares, Uribe y Conejero en las rejas que cierran el paso a las mismas y que tan magníficamente facturó el artesano Ginés García quien también trabajó en la Catedral de Murcia. Obviamos el comentario detallado de las imágenes de cada una de las capillas por lo prolijo y extenso que resultaría, para ello el viajero puede obtener alguna información viendo el apartado de Semana Santa de esta web donde procesionan muchas imágenes de las que se pueden ver en los retablos y en las siete capillas de la iglesia .

Se debe visitar la actual sacristía (mirando al altar a la derecha). Su bóveda de crucería con terceletes agallanados ya merece la visita, donde también se puede ver la cajonería rococó en madera, y los óleos sobre tablas que cuelgan en las paredes que es lo que se conserva del anterior altar mayor. Posee la iglesia unrico patrimonio orfebre dispuesto en  un pequeño museo parroquial . Destaquemos por citar algo la impresionante "Cruz Mayor" o Cruz Procesional. Trabajo en plata ampliado en sucesivas épocas y donde con un resultado de bella factura podemos observar los estilos gótico, plateresco y barroco. La Torre de la Parroquia merece también la visita del viajero. Distribuida en cuatro cuerpos, los tres primeros se construyeron hasta el s XVIII y en el tercero se ubicaban las campanas. El cuarto cuerpo y actual ubicación de las campanas se construyó entre 1733-1740. Mientras subimos a ella por sus empinadas rampas entre sus muros de sillería podemos imaginar transportarnos en el tiempo. En las salas de los cuerpos segundo y tercero podemos leer las inscripciones en las paredes. Fijémonos en la que hay escrita en la puerta de madera de una de las salas y que escribió alguno de los muchos presos que estuvieron en la torre al ser esta utilizada como cárcel. Sus seis campanas, restauradas en su totalidad para el año 2000, proporcionan un conjunto armónico-musical de bellísima factura y sus sonidos están unidos a momentos emblemáticos de la vida de la ciudad. Los nombres de las campanas son " María Dolores o La Mayor", María de las Angustias, "María de los Remedios o San Pedro", "Jesús-María-y-José o del Pocico", las otras dos restantes, mucho más pequeñas, son la que se encontraban en la espadaña de la actual sacristía y  la  que donara el párroco Dº Tomás Hervás García. Si la visita coincide con una hora de toque, seguro que no se olvidará el momento, unido a las bonitas vistas de la población y del castillo desde allí. Será este punto un buen sitio para comprender el trazado urbanístico descrito.

Por último reflexionar con el viajero sobre el conjunto de emblemas y escudos heráldicos que jalonan numerosos puntos de la Iglesia. Ello es fruto de la constante relación de las familias nobiliarias de la Caravaca de la época con la construcción de la iglesia, y de la Orden de Santiago de la Espada, al ser la población encomienda de la misma.

Visitada la iglesia nos dirigimos hacia la "calle de las Monjas" en sentido contrario al que vinimos (saliendo a la derecha para doblar de nuevo a la derecha), dejando la Calle Mayor a la izquierda. Allí se encuentran cuatrro comercios peculiares, los Almacenes Nieto abiertos desde 1.890, y junto a estos la “farmacia de Pascual Adolfo”, artista local  de prematura muerte, llamado "el pintor de la noche" trabajó también la escultura y dejó presente su maestría en la decoración de la farmacia y que actualmente regenta su
hija, donde todo el mobiliario nos muestra un  neo-románico muy logrado. La cafeteria “el Horno” y su Tahona, y la “Nueva Joyería”, así como  numeroso establecimientos de souvenirs.

Avanzamos para recorrer la estrecha calle que corre paralela a la fachada norte de la iglesia llamada C/Pocico y llegamos a la Plaza Nueva o del Progreso. En la esquina que forma con la C/Teatro está ubicado el Teatro Emilio Thuíllier, que fue recuperado para su uso en los años 80 y que con un reducido aforo de unas 400 plazas tiene el encanto de tener patio de butacas y anfiteatro con sus respectivas plateas o palcos. Desde la plaza, y junto a la torre de la iglesia que da a la plaza un bello aspecto, es nuestro punto de arranque para conocer la Calle de las Monjas:

Constituye una de las calles "nobles de la ciudad." En su primer tramo están casi todas las casas blasonadas por construir su lugar de residencia muchos hidalgos de la localidad. Es otra de las zonas de crecimiento de la arquitectura civil y religiosa del SXVII y XVIII, máximo exponente del barroco. Reiniciamos el paseo hasta ver el primer escudo que se observa en el lado derecho, nos muestra que la casa con el nº 2  perteneció a la familia Cuenca Fernandez-Piñero. En esta casa nació en 1926 el escritor Caravaqueño con más proyección: Miguel Espinosa Gironés. Espinosa, que falleció en 1.956, fue el autor de obras como "Asklepios", "Escuela de Mandarines", "La Tribada Farsaria", o "La Fea Burguesía". Anteriormente a él vivió en la misma casa Martín de Cuenca Fernández Piñero ( a quien pertenece el escudo que vemos en la fachada), que en 1.722 publicó la "Historia de Carabaca" que el mismo escribiera, y que se conoce popularmente como la "Historia del Padre Cuenca", por ser este sacerdote y capellán en esa época de la iglesia del Castillo, así como miembro del Santo Tribunal de la Inquisición.

Continuamos hasta llegar al nº 4, casa consecutiva de la anterior. Esta fue la casa de Dº Pedro Melgares de Segura Marín de Espinosa, conocida popularmente como casa de los Melgares. (llegó a dar nombre algún tiempo a la calle) . Su escudo nobiliario de la fachada (que lo tenía) se debió quitar en alguna reforma y actualmente está en una colección particular. Si conserva el inmueble cuatro bellos escudos en las esquinas del cuadro de escalera, traspasando las puertas de la misma, que están  policromados. Si se ven, se contemplaran las armas de los Melgares de Segura, los Carreño Covacho Ruiz de Quirós, los Sánchez Aznar y los Sahajosa Álvarez Gallego. Frente a esta, en el otro lado de la acera, vemos otro escudo nobiliario cuya identificación es dudosa. El actual propietario del inmueble lo colocó en la fachada, rescatándolo de su ubicación anterior que era en un patio interior.  Como dato diremos que esta casa en su construcción era la misma que la que existe más adelante, para lo que avanzamos para contemplar la buena puerta de entrada que tiene, constando de balcón del salón principal sobre la puerta, y toda ella enmarcada en piedra. El balcón esta "custodiado" por los escudos de armas del matrimonio que mandó levantar el inmueble. Fueron los Muñoz de Otálora Sánchez Muñoz. El edificio, debió ser en sus tiempos una casa de enormes dimensiones. Antes fue Casa de Oficios Artísticos y actualmente es popularmente conocida como la "Casa de la Cruz", por albergar parte de las Oficinas de la Real e Ilustre Cofradía de la Stma. y Vera Cruz de la Caravaca, desde el año 2.001 en que se iniciaron las obras de remodelación es sede del “Centro Internacional de Estudios de la Stma. y Vera Cruz” de donde recibe su nombre. Como su uso es público, podemos acceder a él. En él veremos sus artesonados de madera, al igual que su escalera, y lo más interesante será salir a la patio para observar el sistema de vigas de madera y pilares de piedra que daban forma a una patio abierto al resto de las dependencias y que aunque hoy está transformado podemos imaginarlo. Salimos a la calle para continuar y vemos frente a este otro inmueble de grandes dimensiones que antaño fu casa de Dª Ascensión Rosell Mata y hoy se ha transformado en viviendas y oficinas de la administración pública (Cámara de Comercio, e I.N.F.O.). Si están abiertas podemos entrar y mirando en el artesonado descubriremos los bellos revoltones que a modo de trama reproducen las armas de la familia Villalobos. Junto a esta, se encuentra otra bella casa de balcones y puertas preciosamente enmarcados con mármol coralito trabajado para obtener profusas cornisas y cenefas que en su balcón central y presidiéndolo enmarcan el escudo de la familia Cuenca Fernández-Piñero que ya viéramos, al principio de esta calle. A continuación, una nueva casa que se ubica frente al Monasterio de las Claras nos muestra una fachada ricamente adornada con jaspes y presidida por lo escudos de las familias Conejero y Melgares de Segura. Esta casa que fue de Dº Francisco Hervás.

Volvemos a la acera contraria, nos encontramos el Monasterio de Santa Clara. El inmueble tiene dos accesos distintos: uno al convento y otro a la iglesia. El convento de clausura  se fundó en 1.609 y en ello colaboraron Ginés de Perea, notario y familiar de la Santa Inquisición, hijo del hidalgo Ginés de Perea (padre) quien participó costeándose armas y caballos en la reconquista de Granada con Isabel la Católica y de la Srª Catalina  de Robles, cuyos escudos de armas ya hemos visto en sus respectivas casas. Parte del convento ocupa el que fuera el primer convento de los Jesuitas ( ya se dijo que el que se vio al inicio de la calle Mayor era el segundo que habitaban en la ciudad). Si accedemos al zaguán encontraremos en él, el torno para comunicarnos con las monjas, y el acceso a locutorio alto para poder entrevistarse con las religiosas a través de la reja reglamentaria. En el interior la distribución del convento podría tener como centro el claustro de dos plantas y arcos de medio punto formados por la construcción de ladrillo cocido que hoy permanece visto. Desde él se accede al refectorio, coro alto y bajo, iglesia, talleres y celdas.  Un rincón con cierto encanto es ver el "porche" que forma el convento en la calle posterior (C/Mercado) donde  la iglesia del convento pasa por encima de un arco,  que permite el paso de vehículos y transeúntes por la calle. Desde este punto se aprecia perfectamente el sistema constructivo de la época en varios paños de pared que han llegado muy bien conservados hasta nuestros días. Posee el convento un patrimonio artístico que sufrió graves pérdidas en la desamortización y en el obligado abandono de las monjas en la última Guerra Civil. A pesar de eso, tiene una bonita colección de imágenes del niño Jesús, junto a varias tallas más, orfebrería entre ella (alguna regalada por el Marqués de los Vélez), y Ornamentos Sagrados donde destacamos un "terno de Santa Clara" compuesto de casulla, dos dalmáticas, capa pluvial y paño humeral con sus correspondientes estolas, manípulos, cubre cáliz y bolsa de corporales.

La iglesia del convento se construyó posterior al mismo, sobre la  anterior ermita de San Bartolomé (Ermita que pertenecía a un Conjunto de catorce y que era un Vía Crucis). La existencia hoy de ese porche obedece a la solución que se adoptó para cerrar el pleito que el convento tuvo con las administraciones de la época. Las religiosas pretendían cortar la calle para ensanchar la antigua ermita en las obras de la nueva iglesia, a lo que tuvieron numerosas oposiciones. La solución pasó por  elevar de tal forma el presbiterio de la iglesia que por debajo permitiera el paso de personas y carros. Así que cuando hoy contemplamos el porche, sobre él se encuentra el presbisterio de la iglesia, y por tanto el altar y el retablo. La iglesia se concluyó entre 1715-18, algo más de 100 años después desde la fundación del Monasterio. Su planta  es de cruz latina y su retablo mayor barroco se complementa con las dos capillas laterales que tras la verja se dedican a las advocaciones de San Antonio y San Francisco. Además se conserva el púlpito. Sus bóvedas son vaídas en el crucero y de medio cañón en la nave central. En la cúpula obsérvese el pequeño orificio que hay en el cenit de la misma. Su significado es muy bonito. Por él las madres claras dejan caer miles de pétalos de rosas en la mañana del cuatro de Mayo cuando la Stma. y Vera Cruz en su "Cruz de Impedidos" (véase apartado de Fiestas de la Vera Cruz) entra en la iglesia y se detiene, formado una lluvia multicolor y de olor intenso que cubre  todo el espacio visual y a los presentes. Es un momento muy especial. La portada de la iglesia está realizada en piedra, y el conjunto ha sufrido un fuerte deterioro.  Combina la sillería y la mampostería, se divide en dos cuerpos: el primero es adintelado y enmarca la puerta de acceso, el segundo y superior contiene una hornacina rematada con pechina vacía. Esta debió pensarse para contener alguna imagen al igual que los espacios que quedan enmarcados para colocar lo que seguramente serían los escudos de armas de los dos bienhechores que permitieron la fundación del monasterio.

Continuamos andando unos metros. En la misma acera y seguido al Monasterio vemos otra casa barroca con escudos nobiliarios. En su fachada se repiten idénticos materiales: sillería,  ladrillo cocido y mampostería. El escudo  peor conservado es de los Melgares de Segura y el que mejor se conserva no se ha identificado. Esta casa fue de Dª Amparo Martínez Carrasco y  tras una fuerte rehabilitación en 1994-95 se convirtió en varias viviendas y en sede  de la Oficina de Turismo de la Localidad. Podemos acceder para recoger diversa información y documentación sobre la localidad. Continuamos nuestro paseo y vemos la pequeña plaza que se abre, avanzamos para pasar lo que es el Puente Uribe que permite el paso sobre el Barranco de San Jerónimo. Veamos desde la verja de su lado izquierdo la casa palacio de  Dº Diego Uribe (que da nombre también al puente), actualmente es Museo de la Fiesta y alberga la oficinas de la Caravac Jubilar S.A. Nuevamente se repite el mismo tipo de arquitectura común a casi todas las casas de la calle. En su fachada principal observamos el escudo de armas del matrimonio que mandó levantar el inmueble : De Mora (del esposo, escudo que pudimos observar en la fachada de la iglesia del Carmen, en el
convento de los Padres Carmelitas de la C/Corredera y en la reja de las capilla de los Mora en la Parroquia del Salvador) y Moya (la esposa). La Casa fue de Dª Mercedes Caparrós y posteriormente de Dª Carolina Delgado, para pasar a los hermanos Mena quienes la compraron. En el año 2.000 estos la vendieron a “Caravaca Jubilar S.A.” a fin de ubicar en el mencionado inmueble un nuevo museo festero de la localidad, asi como de artesanía, una vez que el edificio fue restaurado siendo muy recomendable su visita.

A partir de aquí debemos alargar nuestro paso que hasta ahora fue corto pero intenso en contenido. Nos dirigimos calle arriba, pasamos la conocida como Cuatro Esquinas ( por converger allí la calle Cerrada, y Calle Larga con la Calle de las Monjas y la Cuesta del Caño). Seguimos por la empinada Cuesta del Caño hasta ver con claridad la Plaza del Egido, y frente a nosotros la peculiar y bonita fachada de la Plaza de Toros. Nos detenemos para ver varias cosas. La Plaza de Toros. Su fachada neo-mudejar data de 1.926 y su aforo era de 10.000 plazas. La última restauración integral del edificio data en 1995-99. Su capacidad actual es de unas cómodas 3.500 plazas y está pendiente de ejecución una segunda fase que eleve el aforo de su graderío. En esta última reinauguración que tuvo lugar en Abril de 1.999 el cartel estuvo formado por los matadores de toros  Pepín Liria, Vicente Barrera -triunfador de la tarde- y Manuel Caballero. La antigüedad de la plaza es de 1.880, siendo la tercera más antigua de la región, siete años anterior a la de Murcia capital. La corrida inaugural fue el 28 de Septiembre de 1.880, y el único torero de ese día fue Francisco Arjona Reyes "Currito", el que fuera hijo del célebre "Cúchares". Tras él pasaron por el coso caravaqueño  los maestros de cada época recordándose especialmente el mano a mano que se celebró el 6 de Octubre de 1.943 entre el malogrado "Manolote" y "Pedro Barrera", torero local. Barrera abrió como novillero la puerta grande de Madrid en 1940 . Recibió la alternativa de "Pepe Bienvenida" en Valencia el 25.7.1941 y su testigo fue el mencionado "Manolete". Confirmó la alternativa en Madrid el 9.10.1941. Llegó a estar en los primeros puestos del escalafón de su época.

La Plaza se construyó sobre el solar que ocupaba lo que se conocía como Convento de los Padres Franciscanos, que se denominaba de Santa María de Gracia, quienes también estuvieron en la localidad, y se marcharon tras la desamortización de 1.835, vendiéndose el solar 10 años después. Hoy en día no queda ningún resto del edificio. Parte de la plaza se construyó aprovechando muros del convento pero dado su mal estado fueron demolidos en la última restauración ya comentada. De este desaparecido convento proviene el retablo Mayor que observamos en el monasterio de las Madres Claras (visto anteriormente). Tras la desamortización el retablo se llevó a la iglesia de la Soledad (ver Ruta 1. Barrio Medieval) que ya no tenía culto desde la finalización de la Parroquia del Salvador (vista anteriormente), pero en la  Guerra Civil de 1.936 se destruyó el retablo de la iglesia del Monasterio de las monjas Claras, por lo que en 1.940 se desmontó de la Soledad  y se montó en el Monasterio de las Claras. Así lo que salió de una "casa franciscana" volvió a otra 105 años después.

Habiendo repuesto el aliento contemplando la plaza de toros y conociendo su historia, nos queda un último trecho de este apasionante recorrido por la historia de la ciudad. Nos dirigimos hacia la "Ermita de la reja " en el barrio del Calvario, que se es el que se inicia a partir de la plaza de toros. Para ello tomamos la C/Calvario que es la que vemos a la derecha del coso taurino. A través de ella vamos subiendo y nos fijaremos en el nº 28. Allí estaba la ermita del Santo Sepulcro.

Preguntaremos para llegar hasta la "Ermita de la Reja" y ver la última de las 14 ermitas que formaban el Vía Crucis. Era la ultima estación, y esta será nuestra última visita del recorrido. La ermita conserva hoy la reja que le da nombre. De planta rectangular perdió su bóveda y por tanto la cubierta hasta su reciente restauración. Pero su sólida sillería ha permitido que llegara hasta nosotros. Sobre la reja podemos  ver la lápida tallada que contiene la leyenda de quien la mando construir y dice asi: "A honra y gloria de Dios N S  por su devoción  mando hacer esta obra el Noble Cavallero D Francisco Muñoz de Otalora regidor de esta villa y Dª Catalina López su mujer siendo par........rey de España Don Phelipe3. Año 1617" Sobre la lápida, el escudo de armas del matrimonio que sufragó la construcción de la misma. La propiedad actual es de la Cofradía del Cristo de los Voluntarios (ver Semana Santa). La ermita fue rehabilitada de cara al Año Santo de 2.003. En las obras se ha recuperado la cornisa, de la que quedaba un pequeño tramo , así como la cubierta, y se ha acondicionado el pequeño espacio interior de la ermita. A la ventana de la reja que le da nombre se le ha dotado de cristal con mecanismo de apertura para poder oficiar misa y que sea seguida por los fieles desde el exterior. Desde aquí se iniciaba antaño el camino hacia la vecina localidad de Moratalla, y aquí finaliza este recorrido de casi cuatro siglos por la historia de la localidad. Cuatro siglos con los que el viajero habrá ido inundando sus retinas de contenido y al que ahora invito a contemplar desde el magnífico mirador de la explanada de la ermita. Es sin lugar a dudas una de las vistas más hermosas de la ciudad y su conjunto monumental. Si es al atardecer de un día claro la vistas serán magníficas, superando al mejor de los decorados soñados. Si ya anocheció, entonces la belleza se cambia por sensaciones de sombras y claros oscuros de no menos sabor. Habrá llegado el momento de saciar el apetito, beber unas copas, y reponer fuerzas con un merecido descanso.

 

EL MUSEO CARRILERO

Carrilero es escultor  caravaqueño que vivió en su niñez en la casa que hoy alberga su museo. El mismo acoge la importante obra donada por el artista a su ciudad natal y con la que se ha reencontrado en esta etapa de su vida.

Jose Carrilero se formó artísticamente en Madrid y Roma, donde obtuvo premios de reconocido prestigio. Hoy su obra se admira en numerosos países y en varios continentes, y cómo no, en el museo que le dedica Caravaca de la Cruz. La entrada al museo se puede hacer desde la calle Puentecilla, o desde la plaza del museo a la que se accede desde la C/ Raimundo Rodríguez, casi en su confluencia con Gran Vía.

su visita, ¡bien merece la pena! para los amantes del arte.


RAFAEL TEJEO,  PINTOR DE CARAVACA EN LA CORTE


Firmaba sus obras como "Rafael Tegeo". Vivió entre 1798-1856. Destacó como pintor academicista estando catalogadas actualmente casi un centenar de sus obras. Formado en Murcia, Madrid y Roma, perteneció a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, fue pintor de retratos de personalidades y nobles de la época, y pintor de Cámara de Isabel II a quien llegó a  retratar en 1855.






















Sus obras se ven hoy día en diversos museos, como el del Prado en Madrid, el de Bellas Artes de Murcia o el museo Naval de Madrid, también en palacios, como el Real de Aranjuez, o el de San Telmo en Sevilla. Tambien en colecciones particulares existe obra de tegeo. Una de sus obras más conocidas entre los caravaqueños es  "La Curación de Tobías" ubicada en los museos del Castillo. Se trata de un óleo sobre lienzo de grandes dimensiones que el propio artista regaló para el castillo, seguramente como agradecimiento por haber salido indemne del naufragio del barco que lo llevaba a formarse a Italia en el golfo de León.
























Tegeo tuvo una producción de retratos amplia para dejar testimonio de los personajes más influyentes de su época y también se prodigó en óleos con temática mitológica y alegórica. En total existen localizados casi un centenar de obras, trabajo que se debe en gran parte al profesor de Arte Juan Carlos Aguilera Rabaneda.

Caravaca mantiene una deuda con Tegeo, organizar gran exposición de su obra en su ciudad natal.

EL DESCONTENTO DE UN HIDALGO CON SU REY


 En el Museo de la Soledad (ver ruta 1) se conservan los escudos de armas de la casa del nº 28 de la calle Calvario, donde esta la ermita del Santo Sepulcro,  siendo de la familias Melgarejo y de Dº Pedro de Alfaro. Junto a dicho escudo reza una inscripción que reproducimos por su interés: 
" Esta ermita del santo Sepulcro  fue construida a expensas del señor Pedro de Alfaro, año de 1.691 del nacimiento de N.S. Jesucristo, siendo rey de España Carlos II que fue un hombre débil y pusilánime, de tal modo que en este tiempo no había en España justicia ni ejercito y los franceses eran temibles por sus Rey Luis XIV, hombre ilustre que guerreaba con todos sus vecinos, a saber: con alemanes, ingleses y españoles y a todos venció en varias batallas porque el Señor le ayudaba a causa de la gran justicia que se practicaba en toda Francia, y todas las cosas prosperaban en su mano, en este tiempo los españoles estaban oprimidos con duros impuestos y no había dinero porque la vanidad del los vestidos exteriores con los que todos se vestían agotó todo el dinero; los habitantes de Caravaca no temían a Dios y por eso les dio jueces y gobernantes vacíos y avaros, de modo que estaban oprimidos con tributos intolerables y algunos huían a otras ciudades con sus familias, en ese tiempo se castigaba a mucha gente inocente y no había juez que castigara a los homicidas, y así iba todo de mal en peor porque el señor trastornó todo buen consejo, y así todos estaba corrompidos. Quizá Dios se compadezca de nosotros. ¡España! ¡España! conviértete al señor tu Dios. Señor Pedro de Alfaro" .

EL TEMPLETE O BAÑADERO


  Un documento gráfico excepcional. La imagen recoge la Misa conmemorativa de aparición del día 2 de mayo a principio de siglo XX.

Apréciese  cómo la multitud rodea el monumento en el momento de la celebración.



 
ruta 4: LA CARAVACA NOBILIARIA, CONVENTUAL Y MISTICA.
 RECORRIDO FUNDAMENTAL
ruta 4: LA CARAVACA NOBILIARIA, CONVENTUAL Y MISTICA.
 RECORRIDO COMPLEMENTARIO Ruta_4_complementario.html